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Dionisio González (Entrevista CICUS)



1- ¿Podría hablarnos de su exposición ‘El Jardín Forcluido’ y del sentido de las fotografías digitales y los hologramas que la integran?

La exposición “El Jardín forcluido” establece un dialogo entre: las construcciones humanas, el jardín y las utopías modernas. En cierto modo toda construcción humana está expuesta a la deterioración. Su decadencia es irreversible, su incapacidad para evolucionar la posicionan como ruina. Desde el momento en que cualquier construcción es finalizada está muerta. Por el contrario la naturaleza sufre cataclismos e inmediatamente cicatriza, establece las bases para encontrar vida y restitución en la conmoción. Digamos que tras el desbarate viene la reconquista.

A lo largo de la muestra se pueden comprobar diferentes momentos de la arquitectura moderna desde el protoracionalismo al neoplasticismo que han sido superados no ya, lógicamente por la memoria evolutiva como concepto de progresión y acumulación de saberes, sino por su propio entorno natural. Hay pues en la exposición una mirada hacia un momento de la arquitectura que buscaba corrientes proyectivas e idealistas más que constructivas y que pretendía la creación de una forma de urbanizar en libertad como expresaban los Principios de Urbanismo móvil de Yona Friedman o el manifiesto Non Plan: An Experiment in Freedom escrito por Cedric Price, Reyner Banham, Peter Hall y Paul Barker.

Las series de Inter-acciones y Trans-Acciones revelan un conjunto de arte/factos envueltos por una poética del lugar, decía Jean-Louis Déotte que las obras informan, aparatizan los destinatarios. Pero también revelan el abandono, la inconveniencia de la arquitectura en la escena. En todo momento son localizadores, arquitecturas que señalan el emplazamiento, limitadores del ambiente que se significan por su capacidad de sorprender y fundamentalmente, por su voluntad de evocar. Arquitecturas alzadas sobre pilotes que se reglamentan por un empleo inusual del espacio y por una ocupación que provoca extrañamiento y excepción; bien por la tipología de la propia arquitectura, bien por su adaptación al paisaje y el equilibrio que se da cuando la naturaleza interactúa con el aparato arquitectónico. En esta serie se encuentran arquitecturas entre troncos, sobre el nivel del terreno, con tejados a dos aguas, observatorios móviles, retiros ocasionales, lugares de trabajo, estructuras básicas e hidráulicas, zepelines varados o estacionados. En palabras de Andreas Huyssen: esta obsesión hacia las ruinas encubre la nostalgia por una etapa temprana de la modernidad, cuando todavía no se había desvanecido la posibilidad de imaginar otros futuros.

Por otra parte los hologramas cuentan la historia de dos edificaciones residenciales de mediados de siglo XX: La casa Celan y la Casa Madeleine ejecutadas por Marcel Breuer y Erich Mendelsohn respectivamente. A la manera de un Mockumentary o un falso documental donde verdad y ficción se confunden, se van enlazando la ejecución y los acontecimientos vitales en torno a estos dos iconos de la arquitectura moderna.



2- Su obra está comprometida con la relación que el hombre mantiene con su entorno. ¿Siempre ha sido así o es consecuencia de un proceso?

En cierto modo siempre he estado preocupado por el entorno. Muchos de mis trabajos anteriores analizan el conflicto de los asentamientos irregulares o no planificados y su emplazamiento y proliferación en las zonas periurbanas de algunas de las grandes conurbaciones urbanas como Sao Paulo o Río de Janeiro en Brasil. Estudian, a su vez, la forma en que el derrumbe y la demolición como políticas de limpieza y de choque por parte del gobierno o las municipalidades, actúan sobre estas comunidades como estrategias devastadoras no ya de viviendas precarias sino de hábitos y costumbres identitarios arraigados desde generaciones. Es decir, que se crea un desencuadramiento grupal desde prácticas, como la verticalización de la favela, que carecen de éxito a corto plazo, pues el favelado comienza al poco tiempo sus hábitos constructivos en torno a la vivienda de protección oficial. Una legalización de los territorios y prácticas de reforma y saneamiento: es decir proyectos de urbanización y servicios parecen soluciones más realistas teniendo en cuenta que en determinadas urbes, dada su expansión y su extensión, el concepto de periferia debería cuanto menos de redefinirse.



3- Su obra también mantiene un juego permanente entre lo real y lo que no lo es. ¿Qué intenta transmitir con esto?

Walter Benjamín en su filosofía de la historia nos explica como existe una conciencia y una necesidad de preservar del olvido el pasado. Pero a la vez nos indica que la neutralidad como formulación o ejercicio de memoria histórica favorece a los vencedores y como el conocimiento del pasado nos vincula a imágenes de dominación, que por extensión se reproducen en nuestro presente como parte de una concienciación del dominio. Si finalmente la historia no tiene capacidad para preservar lo real, habría que preguntarse qué metodología podría situarnos en un estadio respetuoso de empiria. Si, por otra parte, nuestra posmodernidad nos aboca a la desrealización, pues como indica Baudrillard lo simulado es más real que lo real; es decir, es hiperreal. Deberíamos preguntarnos, de ahí mi implicación y preocupación con este concepto ¿qué fue de lo real? Finalmente habría también que preguntarse que, dado que lo real se preserva a través del archivo ¿si lo simulado contiene archivo es real?



4- En su conferencia de inauguración de UBICUA citó a varios pensadores que reflexionan sobre la muerte de la Ciudad, tal como se conocía, en el concepto más clásico de la palabra. ¿Hacia dónde nos dirigimos?

En cierta forma, la ciudad tal y como la entendían Aristóteles o Platón o mucho más tarde Lewis Munford o Jane Jacobs ha muerto. Cacciari nos indica que ahora la ciudad se encuentra en todas partes, luego no habitamos ciudades sino territorios. Es decir la escala espacial y su malla funcional se ven desplazadas por una categorización puramente temporal. Mitchell va más lejos al argumentar que en nuestras ciudades electrónicas e interconectadas los nuevos conductos y suministros establecen una nueva infraestructura urbana que cambiará el aspecto de nuestras ciudades radicalmente tal y como lo hicieron en el pasado el ferrocarril, las autopistas, el suministro de energía eléctrica y las redes telefónicas.
Sin duda nos dirigimos a un punto en el que, superando el vaticinio de Marshall Mac Luhan cuando nos decía que la ciudad ha muerto salvo como espejismo turístico, la nueva ciudad virtual sepa encontrar redes y conexidades con la ciudad física, con los emplazamientos públicos y encuentre lo que Gadamer expresaba como entendimiento común y fusión de horizontes. En suma, la compartición de la experiencia y la mixofilia o deseo de asimilación del otro, del diferente a través de la relación en el espacio.


5- Usted acumula múltiples premios, como el Premio Pilar Juncosa y Sotheby´s. Fundación Pilar i Joan Miró, el mecenazgo de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, el Premio al fotógrafo Europeo Arendt Award, o el Premio Nacional de Grabado. ¿Se siente reconocido o se siente profeta en su tierra?

Los merecimientos no vienen dados por los premios u otro tipo de menciones, a mi modo de ver, el reconocimiento es el respeto que se establece entre la comunidad cultural y tu trabajo y en este sentido me siento reconocido y agradecido.