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LE CORBUSIER: THE LAST PROJECT.

Dionisio González

INTRODUCCIÓN AL PROYECTO

El origen de la obra de arte, según Heidegger, es el arte, y conforme a sus ideas, la obra muestra de muy diversas maneras lo cósico. En todas las ciudades ha habido arquitecturas que tuvieron un origen, un ser de la obra y, por tanto, una reflexión, un preconcepto de concebir lo cósico pero que finalmente renunciaron al cimiento de la cosa.

Todo proyecto sin ejecución pertenece a una teoría del eclipse, pues no es, no puede ser más que intuido (dado que algo opera en su lugar, en su solar asignado). Pero no es tanto una desolación como una asolación, de ahí su naturaleza eclipsada, ocupada por otra región de conceptos que nubla su ser ya incognito. Todo proyecto es el resultado de la inaplicación. Inaplicación en su doble sentido; el de la no diligencia y asiduidad, paradójicamente provocadas por su otra asignación de sentido; una ornamentación sobrepuesta y de distinta materia. Hay en esta serie de imágenes el espíritu de la reparación, de la restitución, de la promoción del juicio, la duda racional y las consideraciones opuestas. La travesía por destellos omitidos o insubsistentes cuya fatalidad no es no haber sido construidos, en suma, no habérseles franqueado el espacio, sino no haber sido habitados, no poseer ni ser posesionados. Porque lo presente es lo que habita y perdura. Lo perdurable, de otro modo, no es irrevocable, puede ser desmantelado y olvidado, nada, incluida la apuntación más hermosa, prevalece sin archivo. Este trabajo, sin lugar a dudas, es una labor de archivo, cuya respuesta ha sido procesar el objeto, abordar la cosa, para que el olvido no la corrompa y se interprete en su escala, en su dimensión, en su propia métrica. Heidegger nos decía que el medir de la esencia del hombre en relación con la dimensión asignada a él como medida lleva el habitar a su esquema fundamental. El medir de la dimensión es el elemento en el que el hombre tiene su garantía, una garantía desde la cual él mora y perdura. Esta medición es lo poético del habitar. Poetizar es medir.

EN ALGÚN LUGAR NINGUNA PARTE.

Esta exposición pretende mostrar una labor de restitución de esos vestigios omitidos, a través de veinte fotografías que muestran otros tantos proyectos no realizados de Le Corbusier como: El Palacio del Gobernador, en Chandigarh, La Villa Chimanbhai, y la Villa Hutheesing en Ahmedabad, India, Le Maison Canneel en Bruselas, Bélgica, la Villa Paul Prado en Buenos Aires, la vivienda Durand Oued Ouchaia y el museo del Crecimiento Ilimitado en Argelia o el Mundaneum Musée Mondial en Ginebra, entre otros. Ese algún lugar ninguna parte nos remite al propio estado de la utopía que, en sí misma, se significa como ningún lugar, ninguna parte. ¿Es decir, dónde hallar algo que es sinónimo de inexistencia? Pero la utopía puede ser entendida como rebelión, que es como un viaje sin fin a la espera de la perpetua llegada a ninguna parte, el afrontar los retos del destino sin objetivo finalista. Incluso la intención utópica puede ser entendida como una estrategia de supervivencia frente a un medio hostil, que habitualmente es el Sistema Social en su conjunto. Los veinte proyectos restituidos de Le Corbusier no pretenden ser sólo material documental, ni archivo. Pretenden, eso sí, ocupar una presencia, posesionar y ser posesionados, abordar el sistema de los mitemas: pequeños fragmentos de mitos que por contaminación nos van a sugerir muchos otros. Por tanto, no es el levantamiento de una Icaria pues todos conocemos el resultado del mismo. Es intentar trasladar artísticamente aquello que Max Weber definía como politeísmo de los valores Propone una acción, que es una inversión de la influencia, una recreación que, en cierto modo, debería fortalecer el sentimiento que la comunidad tiene de sí misma; cuando un imaginario no desplaza al otro sino que accede a él de forma exceptiva, ya que es una re/creación que sugiere la singularidad y la excepción, intentando recuperar su dimensión colectiva.

Dentro de este apartado de levantamiento y ejecución de proyectos no realizados por Le Corbusier- de tal manera que su presentación final se establece como fotografías de época en blanco y negro y en color de forma que se procura la existimación, es decir; dar una cosa por cierta aunque no lo sea, de proyectos datados en su origen y en sus localizaciones originativas- Ya digo dentro de este apartado es fundamental la presencia tridimensional de los marcos. Pues estos marcos inicialmente normales irán distribuyéndose en fila conteniendo las imágenes para a continuación ir plegándose en múltiples formas y facetas hasta que algunos de los proyectos de Le Corbusier queden ocultos tras el arrugamiento y en casos la explosión del marco que los contiene. Heidegger decía que todo proyecto no construido era una ruina. Si esa omisión es siempre esa catástrofe ese arruinamiento y este es fruto del deterioro y/o la destrucción podría convenirse que lo no construido establece para sí lo destruido, la no ejecución consistiría en una destrucción silenciosa. En una explosión que en este caso implosiona.

LE CORBUSIER: THE LAST PROJECT, THE ENERGY CONTAINED IN A VIBRATION.

Este videodocumental de ficción Le Corbusier: The last Project recogerá, narrará, y dará vida con imágenes inéditas a los conceptos, de originalidad desconocida, de algunos principios constructivos que el arquitecto investigaba a su muerte a partir de un complejo sistema de proyecciones arquitectónicas surgidas desde lo espontáneo: The energy contained in a vibration. Un ladrillo (que es una base mínima de estructuración arquitectónica) cae en un charco y produce un cono. A cámara lenta, paralizando la imagen y dotándola de tres dimensiones Le Corbusier le confería conformación arquitectónica. El arquitecto y urbanista en sus últimos años, en un completo silencio, pensaba en este tipo de formas, extraídas de las teorías de la física, para una intervención total de la ciudad. Formas que tenían claras concordancias con el sistema concéntrico de los proyectos sobre el Museo Mundial Piramidal de 1929 o el Museo de Crecimiento Ilimitado de 1939, y que sin duda estaban presentes para el Museo del siglo XX que le encargó André Malraux para la Défense en París y que truncó la muerte del arquitecto.

Acompañan a estos dos bloques temáticos en la exposición. Dos vídeos que a partir de proccesing, fórmulas mátemáticas y variables como las del numero aúreo, que Corbu aplicaba en el Modulor, conforman a partir de la voz del arquitecto y de la música de su colaborador Iannis Xenakis, formas aleatorias y grafías volumétricas y constructivas que se aplican posteriormente, a su vez, en una serie fotográfica que contempla estas posibles arquitecturas construidas a través de dichos registros sónicos.